San Juan de la Peña

El Real Monasterio de San Juan de la Peña está situado en Botaya, al oeste de Jaca y se le considera el monasterio más importante de Aragón en la Edad Media. En su panteón real fueron enterrados muchos reyes de Aragón. Forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Es Bien de Interés cultural con identificador 7-INM-HUE-001-086-003 desde 1889. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1993 al formar parte de los Caminos de Santiago de Compostela.

Fotos del monasterio antiguo, tomadas en octubre de 2013

Fotos de los capiteles del claustro (página hija)

 
Fotos del entorno y monasterio nuevo, tomadas en octubre de 2013

Descripción

1. Horno de pan

2. Panteón real

3. Panteón de nobles

4. Museo

5. Iglesia románica

6. Puerta mozárabe

7. Capilla de San Victorián

8. Claustro románico

9. Capilla de San Boto

10. Iglesia prerrománica

11. Sala de Concilios

En el piso superior del monasterio viejo se encuentra el panteón real, en el que en alrededor de 5 siglos se fueron enterrando algunos reyes de Aragón y Navarra. Su aspecto actual data del siglo XVIII.

Los reyes de Aragón fueron sepultados en tumbas de piedra colocadas en tres hileras superpuestas desde la roca hacia afuera, de tal forma que sólo se veían los pies del féretro. Ocupaba las dependencias de la antigua sacristía de la iglesia alta, que data del siglo XI y que fue reformada por Carlos III en 1770. En el atrio fue enterrado el conde de Aranda José Nicolás de Azara que fue el que propició la reforma, que quedó alterada en la decoración, quedando los sepulcros en su lugar.

Los restos que se pueden ver son los de algunos monarcas navarros que reinaron en Aragón y de los tres primeros reyes de Aragón de la dinastía ramirense y sus esposas Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I).

El conjunto monacal está dividido en dos niveles de altura: uno inferior junto a la primitiva iglesia mozárabe, la llamada Sala de los Concilios (que no era tal), y uno superior sobre el templo anterior en el que se acomoda una segunda iglesia románica, el panteón real, el claustro (al que le faltan algunas piezas de la parte interior) y las dependencias monacales anexas.

Iglesia inferior

Al encontrarse excavada en la roca y fruto del acomodo forzoso a la orografía del terreno, no respeta la orientación canónica de los templos cristianos en el eje habitual. Está dedicada a los santos Julián y Basilisa, y es la iglesia más antigua que se conserva del tipo pinatense, cuya consagración se remonta al año 920. Las naves son cortas y están separadas por dos arcadas de medio punto con dovelas que en el centro descansan sobre un pilar. Los ábsides están excavados en la roca y tienen una forma cuadrangular y están comunicados entre sí por un pequeño arco de herradura. Presumiblemente durante el reinado de Sancho el Mayor la iglesia se amplió prolongando los pies de sus dos naves, que quedan a un nivel inferior y están comunicadas por escaleras.

Sala de los Concilios

Es una sala que está pegada a la iglesia inferior, y que se le ha denominado así porque existía la teoría de que fue escenario de un concilio en el siglo XI. Su construcción es románica, de la misma época de la ampliación de la iglesia inferior. Tiene forma trapezoidal y está formada por tramos (4x2) separados por arcos rebajados cubiertos por bovédas de cañon independientes y pilarones centrales de planta cruciforne.

Iglesia superior

Está situada sobre la primitiva iglesia mozárabe y se realizó en dos etapas, la primera durante el reinado de Sancho el Mayor en que se conserva un lienzo hacia el costado de la epístola y una segunda que corresponde al reinado de Sancho Ramírez que correspondería a la que se observa actualmente y que se consagró en el año 1094.

Su cabecera consta de 3 ábsides semicirculares cubiertos con bóvedas de cuarto de esfera alargadas con bóveda de cañón, siendo el central algo más alto. El central está dedicado a San Juan Bautista, mientras que los dos laterales están advocados a San Miguel y San Clemente. Los tres arcos triunfales están compuestos por haces de cuatro columnas en disposición cruciforme, que descarga la sensación de opresión de la roca. El acceso a la inglesia superior se hace actualmente por el Panteón de los Nobles, aunque existe otro vano mozárabe que la comunica con el claustro y que posiblemente fuera trasladada desde la inglesia inferior.

Panteón de los Nobles

Está al final de la escalera de entrada superior que data del año 1301. Es un pequeño espacio habilitado entre la iglesia y las celdas monacales (hoy convertidas en museo) y el panteón de los reyes (que en época de Carlos III se reformó en estilo neoclásico). LAs tumbas de los nobles están empotradas en el muro y se suceden bajo una cenefa ajedrezada divididas en dos hileras. En la hilera inferior se encuentra diez tumbas, mientras que en la superior son 12 tumbas. Las tumbas quedan indivudualizadas mediante arcos de medio punto también ajedrezados que tienen en en interior de su tímpano motivos decorativos.

Claustro

Seguramente el claustro estaría protegido del exterior por un muro que está desaparecido. El claustro está lleno en las paredes de una gran cantidad de laudas epigráficas, inscripciones que se suelen encontrar en claustros monacales dedicadas a los miembros de la comunidad tras su fallecimiento.

El claustro conserva ítegros los lienzos norte y oeste, habiendo desaparecido la sur y este. La mayoría de los claustros románicos son una historia gráfica, y en este caso comenzaría en el ángulo nordeste del claustro, representando el Génesis, la Infancia de Cristo, la huida a Egipto (que se cree un error de restauración) y el sueño de José. Tras éstos vuelve el Ciclo de infancia de Cristo. En la parte occidental las escenas son alusivas a la vida de Cristo (Tentaciones, Pesca y las Bodas de Canaán). Tras estas se narra la resurrección de los muertos (Lázaro y Betania), la entrada de Jesús de Jerusalén, la última cena y la traicíón de Judas. Hay otros capiteles que han sido recuperados en diferentes restauraciones que se encuentran depositados en el museo.

Monasterio nuevo

Está situado bastante arriba en un terreno que se llama la Pradera de San Indalecio, contiguo a la peña del monasterio antiguo. El monasterio nuevo fue erigido a finales del siglo XVII y consagrado en el año 1705. Está construido en mampostería y responde a los cánones del estilo Barroco. La iglesia queda enmarcada entre las dos torres campanario angulares que a su vez está enmarcada por los dos edificios rectangulares que contenían las celdas de los monjes y las estancias de servicio. Hay un claustro tras la iglesia y


Historia

Monasterio viejo

El orígen del Reino de Aragón encuentra en el monasterio de San Juan de la Peña los primeros pasos de su historia al reunirse los guerreros cristianos junto a los eremitas Voto y Félix y aclamar a Garci Ximenez su caudillo en la reconquista de Jaca y Ainsa, lugar dónde se produce el milagro de la cruz de fuego (escudo del Sobrarbe). Seguramente el personaje fuera inventado para la leyenda por fusión de varios personajes similares que no fueron coetaneos en el tiempo.

Con probabilidad hubo algún cenobio anterior al siglo XI, pero la construcción de mayor importancia data del año 1026, en que Sancho el Mayor (Sancho Garcés III de Pamplona) propició su construcción y favoreció la extensión de la reforma cluniacense en el reino. El reinado de Sancho fue parejo a la muerte de Almanzor y en hundimiento del califato de Córdoba.

La fecha más significativa es el 22 de marzo del año 1071, cuando en el monasterio se introdujo el rito litúrgico romano que pondría fin al antiguo rito hispano-visigótico y suponía atenerse a las pautas marcadas por el Pontifice.

A partir de mediados del siglo XII ya comenzó a tener cierta decadencia que llegó a acentuarse en el siglo XIV, en que se perdieron especialmente las donaciones, los pleitos con los obispados y las sucesivas pérdidas patrimoniales.

En 1675, tras varios incendios que resultaron devastadores, en el último que duró 3 días se perdió prácticamente todo lo necesario para poder habitarlo, por lo que se planteó la edificación del

Monasterio Nuevo

Su emplazamiento se eligió cercano al monasterio antiguo, en el lugar conocido como Llano de San Indalecio. La construcción se inició en 1676 y se prolongaron hasta principios del siglo XIX. El estilo imperante es el Barroco con una decoración especialmente vegetal basada en flores, hojas de acanto y formas figuradas. Los tres santos que presiden este monasterio son San Juan Bautista (el patrón), San Indalecio (a su izquierda, que da nombre al lugar) y San Benito (a la derecha, es el fundador de la órden).

Las dependencias nuevas fueron abandonadas en 1835 con la desamortización de Mendizábal, comenzando a arruinarse paulatinamente. A mediados del siglo XX se acometió una rehabilitación por parte del Gobierno de Aragón, albergando en su interior el Centro de Interpretación de San Juan de la Peña.

Centro de interpretación

El espacio interior del nuevo monasterio está pensado como una especie de paseo lineal en que se nos muestran los diferentes aspectos del monasterio, tanto la vida física como la espiritual, y todo ello con figuras realizadas a escala real, que se presentan bajo nuestros pies en sus quehaceres habituales del monasterio: habitaciones, cocina. botica, refectorio, bodega y despensa. Además los paneles informativos nos muestran las claves que interesan al público en general. Completan los servicios típicos de los centros de interpretación para los visitantes, como cafetería, información, exposición de objetos y más.


Leyendas:

La leyenda de la fundación es que un cazador llamado Voto (Oto en otras versiones) iba tras un ciervo y se despeñó por el monte Pano. Milagrosamente en vez de darse un golpe mortal ambos caballería y cazador, el caballo se posó en tierra sin el mas mínimo daño. Se dió cuenta de que había una ermita en una especie de cueva en el fondo del barranco, y en su interior halló el cadáver del ermitaño Juan de Atarés. Impresionado por lo sucedido se deshizo de sus bienes y se inició con su hermano Félix en la vida eremítica. La ermita estuvo dedicada a San Juan Bautista.

Una tradición oral explica que San Juan de la Peña era lugar de refugio tal, que después de la conquista musulmana de Aragón en los años 714 y 721, unos trescientos guerreros cristianos, cansado y mal pertrechados se refugiaron en la cueva de los eremitas Voto y Félix (hermanos, además de Benedicto y Marcelo. En aquel lugar, lejos de las razzias musulmanas pudieron curar sus heridas y comenzaron a plantear luchar contra el enemigo, por lo que en la asamblea se pensó en elegir a un rey. La elección recayó en García Jiménez. Como agradecimiento a los eremitas que les acogieron, mandó construir en la cueva un Monasterio donde se implantó la regla de San Benito, y dejó de ser un lugar de anacoretas para comenzar a funcionar como un Monasterio.

El Grial que se expone en la catedral de Valencia entró por San Juan de la Peña. Se confirma que ya estaba en el siglo XI en Aragón por los datos que aparecen en la tradición oral de San Lorenzo, pero también en un manustcrito que contiene el relicario del monasterio de San Juan de la Peña. De antes nada se sabe, creyendo que pudiera haber sido traído de Tierra Santa o del camino de Santiago por parte de algún caballero que volvió de las Cruzadas. En tiempos de Martín el Humano, éste reclamó el cáliz para que viajara a Valencia, al parecer en el año 1399. De lo que sí se tiene certeza es que la piedra con la que está hecho el cuenco de bebida es de una piedra típica de Palestina, el ágata rosa, que además sólo se produce allí.

 


Enlaces:

Wikipedia

Románico aragonés

Claustro de San Juan de la Peña


Bibliografía:

https://carlosperulan.files.wordpress.com/2018/03/san-juan-de-la-pena.pdf


Ubicación:


Video:

 

 

 

 

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